The Information Systems and Computer Applications examination covers material that is usually taught in an introductory college-level business information systems course.

¿Dónde estudio seguridad?

Esta pregunta la recibo al menos una decena de veces al mes, y la he recibido innumerables veces en los últimos años, pero tiempo atrás no era una pregunta común, quizás porque no tenía respuesta alguna, o al menos era rotunda: en ningún lado.

La seguridad informática ha avanzado a pasos agigantados en lo que va del siglo 21, ya ha pasado una década de experiencias, normativas, y muchos profesionales haciendo seguridad, que han dejado una huella clara del camino a seguir. No obstante, la seguridad aun permanece en un estadio intermedio, es lo suficientemente importante como para que mucha gente quiera dedicarse a ella, pero no lo suficiente como para que exista una carrera donde estudiarla.

Históricamente los especialistas en seguridad eran en realidad especialistas en otras áreas, que además les gustaba la seguridad informática, o bien que eran forzados o empujados por las circunstancias a trabajar y entender del tema. Este contexto formó a los primeros grandes conocedores, algunas décadas atrás. Estos no tenían donde estudiar algo que no sean especialidades tradicionales, como ciencias de la computación, electrónica, sistemas de información, o disciplinas relacionadas. Lo bueno es que con esa formación de base, se podía hacer  frente a muchos de los problemas a los que se enfrentaba la seguridad en aquel entonces.

Con el tiempo la informática evolucionó, los sistemas educativos avanzaron (aunque no al mismo ritmo) y el mercado abrió las puertas a nuevas especialidades. Así, los profesionales de distintas áreas, desde ingeniería hasta leyes y contabilidad, crearon nuevas posiciones de trabajo y nuevas funciones a cumplir. Tal es así, que el sistema educativo comenzó a formar estudiantes para trabajos que aún no existían, y fue ampliando más y más la brecha entre las universidades y el mercado laboral.

Las grandes empresas, no contentas con este escenario tan lento de evolución de los profesionales por medio de las instituciones educativas que se culpaban entre ellas y a sus niveles inferiores, decidieron poner punto final a dicho modelo, creando las bien ponderadas certificaciones. Es decir, si una empresa desarrollaba una tecnología determinada, crear una certificación profesional en el uso de dicha tecnología haría que los profesionales pudieran demostrar conocimientos prácticos y realistas en tal nicho de mercado, lo cual produciría más profesionales formados para cubrir la oferta existente, generada por ellos mismos. Así, gigantes como Microsoft y CISCO, mediante esta genial idea, crearon trabajo para algunos sectores que lo requerían, sin la necesidad de ningún tipo de estudios previos. Y aquí radicó la clave.

Ahora las personas que no lograban acceder a ciertos puestos por no tener un título habilitante, eran aprobados por los fabricantes de las tecnologías para operar sus productos, incluso con mayor nivel de calidad que el que lograría alguien que no estuviera formado con ese material específico creado por ellos mismos.

Esta modalidad no pudo aplicarse a todo el mercado, pero sí a la tecnología, donde el modelo encontró su formato ideal. Tal es así que muchas organizaciones, consorcios, y grupos de empresas, comenzaron a crear nuevas certificaciones profesionales y dando lugar a todas las personas que les interesaba una tecnología pero no podía acceder formalmente a ciertos puestos de trabajo. Con el tiempo esto se transformó en un clásico de los 90, y tomó fuerza mayor aún en esta última década.

Las personas comenzaban a evaluar también en ciertas épocas la posibilidad de vivir en el exterior, fuera de su país, con lo que los títulos académicos solían representar un problema, requiriendo validación, nivelación, y demás, e incluso con el problema de que tal vez no se lograra una equivalencia justa para la persona. En este aspecto las certificaciones, que eran creadas por empresas y organizaciones internacionales, consiguieron diferenciarse mediante la validez a nivel global, lo cual terminó de definir su tendencia creciente y en continuo avance.

Regresando a la pregunta original, dónde estudiar seguridad continúa siendo difícil de responder, solo que en algún momento simplemente era imposible encontrar un lugar, y hoy en día al menos se considera posible realizar cursos especializados en institutos privados, cursar materias en carreras relacionadas, realizar especializaciones o postgrados, o bien directamente tomar cursos de certificaciones profesionales. Esta última es por la que se está optando con mayor frecuencia, por cierto, con certificaciones como Security+, CEH, CCSP, CISA, CISM, o la vedette: CISSP.

Tal vez en algunos años exista una carrera de seguridad de la información, quizás una licenciatura, o hasta una ingeniería, quién sabe, lo cierto es que la seguridad está ganando su terreno en los ambientes académicos, y no se detendrá hasta conseguir un lugar entre los grandes clásicos de la educación.

Solo bastan buenos profesionales con voluntad de crear estas carreras, y autoridades con la mente abierta que den espacio al crecimiento de los sistemas universitarios, y puedan motivar el avance de tamaño proyecto, demostrando así una visión realmente comprometida con el futuro.

 

Por Federico Pacheco.

 

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