The Information Systems and Computer Applications examination covers material that is usually taught in an introductory college-level business information systems course.

Archive for January 10, 2013

Los duendes parlanchines que saben mucho de música by Sergio Parra

Imaginaos un duende. O un enano delgaducho de rostro estrecho, nariz hundida y barbilla puntiaguda, amén de unos patrones estrellados en el iris. Una especie de duendecillo o un gnomo, que resulta un total incompetente para tareas normales pero que es un conversador extrañamente fluido y remilgado. Un pedante patológico que es incapaz de atarse los zapatos.

Son personas que existen, y sufren el síndrome de Williams.

El origen del síndrome de Williams es un fallo genético en el cromosoma 7. Los niños que lo padecen poseen capacidades cognitivas reducidas (su cociente intelectual suele estar alrededor de 60) y acostumbran a tener una coordinación mano-ojo limitada. Lo de llamarlos duendes no es un insulto: los médicos reconocen a estos niños en primera instancia porque sus característicos rasgos faciales recuerdan a elfos.

El síndrome de Williams también proporciona capacidades que resultan sobrehumanas. Por ejemplo, una fluidez verbal extraordinaria, incluso en niños muy pequeños. Una fluidez que les permite usar palabras extrañamente cultas o infrecuentes, y que les obliga a hablar y hablar sin parar.

 

También hay algunos niños con síndrome de Williams que tienen capacidades a lo normal en el ámbito de la inteligencia social: perciben mejor las expresiones faciales de las otras personas. Y también los hay que se desenvuelven por encima de la media con la música, tal y como explica magistralmente el neurólogo Oliver Sacks en su libro Musicofilia, catalogándolos de “especie hipermusical” cuando conoció algunos casos en un campamento de verano de personas con el síndrome de Williams:

Todos parecían extraordinariamente sociables y curiosos, y aunque no conocía a ninguno de ellos, al instante me saludaron con la mayor cordialidad y familiaridad, como si fuera un viejo amigo o un tío suyo, y no un desconocido. Se los veía locuaces y efusivos, me preguntaron por el viaje, si tenía familia, cuáles eran mis colores y mi música favorita. Ninguno de ellos se mostró retraído, e incluso los más pequeños, de una edad en la que casi todos los niños son tímidos o se cohíben delante de los extraños, se me acercaban, me cogían de la mano, me miraban intensamente a los ojos y charlaban conmigo con una desenvoltura impropia de su edad.

Como explica Christopher Drösser en su libro La seducción de la música, muchos de esos niños también poseían habilidades musicales fabulosas, y empleaban esas habilidades para favorecer el contacto social, para construir vínculos. A veces, incluso de forma un tanto exagerada: en opinión de David Huron, de la Universidad del Estado de Ohio, si el autismo trata de la incapacidad de establecer contacto emocional con otras personas, el síndrome de Williams trata de lo contrario: de la incapacidad de establecer la distancia sana.

Pero volvamos a la música, en palabras de Drösser, a propósito de un experimento de Daniel Levitin con personas con síndrome de Williams a las que les hizo escuchar música mientras escaneaba su cerebro:

Llegó a la conclusión de que se les activaba una parte del cerebro más grande que a las personas sanas normales. La expresión con la que Levintin resume su hallazgo es la siguiente: “Su cerebro tarareaba”.

Para que podáis entender el contraste entre unas y otras habilidades de un aquejado por síndrome de Williams, nada como la descripción que hace Thomas Anderson de Gloria Lenhoff en su libro El poder de la neurodiversidad:

una mujer de unos cincuenta años, de estatura pequeña (un metro y medio), que lleva gafas, tiene una nariz de duende, ojos hinchados y una boca grande. Al caminar, se apoya en la base de los pies. No puede cambiar un dólar, no puede restar siete de quince, distinguir la izquierda de la derecha, no puede cruzar sola la calle, ni escribir su nombre legiblemente. Su coeficiente intelectual es de cincuenta y cinco. Pero puede cantar ópera en veinticinco idiomas diferentes, entre ellos el chino. (…) No puede leer una partitura, pero canta, toca el acordeón y tiene oído absoluto. Sólo necesita escuchar una o dos veces una pieza musical para recordarla íntegramente. Como resultado, tiene un repertorio de miles de canciones.

Este trastorno genético afecta a 1 de cada 75.000 nacimientos. El volumen cerebral total de una persona con síndrome de Williams es un 80 % del normal, parecen tener un neocerebelo (considerado importante para el movimiento, las habilidades motoras y el lenguaje) relativamente grande, así como lóbulos frontales y un sistema límbico normales, un mayor córtex de audición primario, y una zona adyacente, conocida como planum temporal (se cree que es importante tanto para el lenguaje como para la música), más grande de lo habitual.

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Usuarios y passwords más atacados de un SSH by Jordi Prats

Desde hace más de 6 meses, tengo un honeypot kippo instalado. En los logs de kippo podemos ver el usuario y contraseña que intentan:

 

En los logs veremos:

2013-01-10 01:42:16-0500 [kippo.core.honeypot.HoneyPotSSHFactory] New connection: 172.19.10.1:35005 (172.19.10.6:2222) [session: 4957]
2013-01-10 01:42:17-0500 [HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] Remote SSH version: SSH-2.0-libssh-0.1
2013-01-10 01:42:17-0500 [HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] kex alg, key alg: diffie-hellman-group1-sha1 ssh-rsa
2013-01-10 01:42:17-0500 [HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] outgoing: aes256-cbc hmac-sha1 none
2013-01-10 01:42:17-0500 [HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] incoming: aes256-cbc hmac-sha1 none
2013-01-10 01:42:18-0500 [HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] NEW KEYS
2013-01-10 01:42:18-0500 [HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] starting service ssh-userauth
2013-01-10 01:42:18-0500 [SSHService ssh-userauth on HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] root trying auth password
2013-01-10 01:42:18-0500 [SSHService ssh-userauth on HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] login attempt [root/brentley] failed
2013-01-10 01:42:19-0500 [-] root failed auth password
2013-01-10 01:42:19-0500 [-] unauthorized login: 
2013-01-10 01:42:20-0500 [HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] Got remote error, code 11
	reason: Bye Bye
2013-01-10 01:42:20-0500 [HoneyPotTransport,4957,172.19.10.1] connection lost

Parseando estos logs, podemos el top 25 de usuarios atacados en este honeypot, siendo root el más atacado con diferencia:

  26737 root
   1162 test
    866 admin
    670 nagios
    557 ftptest
    508 oracle
    474 user
    437 www
    414 mysql
    410 postgres
    379 guest
    350 info
    315 ftp
    302 teamspeak
    285 bin
    283 testuser
    263 support
    254 ts3
    240 ts
    226 tomcat
    221 web
    210 ftpguest
    202 ftpuser
    193 temp
    190 svn

Por lo que respecta a contraseñas hay menos diferencia:

    909 123456
    794 changeme
    410 password
    384 123
    328 12345
    317 test
    311 1234
    257 root
    223 Password1
    158 password1
    157 P@ssw0rd
    154 private
    152 p4ssw0rd
    151 p@ssw0rd
    148 Passw0rd
    146 P4ssw0rd
    145 Pa$$w0rd
    145 P@55w0rd
    145 abc123
    142 temp123
    140 zaq12wsx
    139 123123
    134 12345678
    132 letmein
    129 1234567

Mirando con detalle las contraseñas resultan curiosas algunas muy repetidas:

     34 7hur@y@t3am$#@!(*(
     21 Fum4tulP0@t3Uc1d3R4uD3T0t!@#$%^%^&*?
     19 mucleus.caca.root
     17 BUNdAS@#$RT%GQ~EQW#%^QW
     14 QQAAZZwwssxx!!@@##
(...)

Entiendo que estos intentos repetidos corresponden a un escaneo en busca de equipos ya infectados con un malware que cambia el password de root, añade un usuario o modifica el sshd para que acepte dichas contraseñas.

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Usuarios y passwords más atacados de un SSH was first posted on January 10, 2013 at 9:12 am.